Amalfi. El sueño del mar 🌊

“Amalfi. A unos 40 km de la ciudad de Nápoles y bañada por la sal del Mediterraneo. Protegida del abrasador sol sureño por las escarpadas laderas que se alzan cómo queriendo tocar el cielo. Es uno de los rincones del mundo más hermosos e inalterados de la Europa clásica y de cara más amable. El sueño del mar”

Artistas, famosos y gobernantes de todo el mundo, encontraron en la costa de esta región de la Campania italiana, un lugar de sosiego y reposo en los años sesenta. Allí podían andar a sus anchas sin que ningún inesperado fan les asaltase a cada paso. Al igual que los antiguos emperadores romanos y los reyes napolitanos de antaño, encontraron en Amalfi la mezcla perfecta de tranquilidad y actividad que sólo una región tan rica en todos los aspectos podía ofrecer.

Junto con Pisa, Génova y Venecia, Amalfi se convirtió en uno de los centros comerciales más importantes de la edad media y fue en el renacimiento un ejemplo de modernidad y tradición, conviviendo de manera respetuosa.

Resultaba inevitable llegar a sus costas antes que a la propia Nápoles e incluso a Roma. La situación estratégica del emplazamiento y su clima benigno, con un mar sereno y claro, propiciaban el interés de comerciantes de todas las épocas. Semejante protección del gigante romano le aseguraba un próspero y tranquilo desarrollo social.

“Hoy, Amalfi apenas ha cambiado su geografía y su carácter. La modernidad ha vuelto una vez más a adaptarse a ella y no ella a la modernidad. Aquí el tiempo transcurre tranquilo y amable entre una arquitectura añeja que se alza por encima de nuestras cabezas en una suerte de ciudad colgante. La cual evoca recuerdos de gestas medievales y se antoja salida de una de las misteriosas aventuras escritas por Tolkien.”

El viajero espera ver en cualquier momento a un pequeño grupo de Hobbits a la búsqueda de aventuras o quizá algún caballero renacentista en pos de la conquista de su amor prohibido y pasional.

Venecia se llevó la palma italiana del romanticismo. Lo cual está muy bien, por supuesto. Pero cabe decir que cualquiera de los pueblecitos que circunvalan la hermosa Amalfi, podrían ser tanto o más hermosos que la propia ciudad marítima.

Ravello y Positano son un clarísimo ejemplo de ello. No en vano en esta costa se han rodado algunas de las más famosas y destacadas películas de Hollywood. Con sus pequeñas carreteras llenas de curvas que desembocan en un mar infinito y traen a la memoria recuerdos románticos de amores pasionales y alguna que otra lágrima cinematográfica.

Amalfi está rebosante de arquitectura maravillosa. A destacar sus numerosas iglesias. Y ya la hermosa catedral o el simple disfrute de conducir de Salerno a Sorrento contemplando arquitectura, tradición, cinematografía paisajística y pequeñas playas de ensueño, hacen de esta región del sur de Italia una zona única. Es verdaderamente inimitable y llena de magia y ensueño.

Una vez allí, el tiempo se detiene, los enamorados se pierden en un mar insondable de romanticismo y los soñadores se dejan embriagar por la majestuosidad de sus colinas, escarpadas y poderosas.

Por lo tanto, Amalfi es sin lugar a dudas uno de esos destinos mágicos. Tan llenos de vida que no debemos perdernos por nada del mundo.

A tener en cuenta

Recomendable:  Atreverse a alquilar un vehículo y conducir por sus carreteras tortuosas y llenas de encanto. Detenerse a contemplar la inmensidad del sur de Italia es un espectáculo hermoso y vital.

Imperdible: Una visita guiada a la ciudad y una escapada a Positano, ciudad de ensueño.

Interesante: Degustar la comida típica del sur. Quien ha degustado la cocina de Amalfi no desea volver a comer en otro lugar de Italia. Los aires napolitanos se entremezclan con la cocina clásica mediterránea más sabrosa y tradicional ofreciendo un toque solemne digno de los más exigentes paladares. Por supuesto, no olvides degustar el Limoncello clásico. Los amalfienses aseguran que se inventó allí.

Si tienes tiempo: La visita obligada es Pompeya. Es sorprendente como puede cambiar la impresión de un lugar cuando respiramos la energía ancestral que se desprende allí. Las fotografías no hacen justicia ni a la pequeña parte que puede el viajero visitar de las ruinas de la mítica ciudad.

Un consejo: La mejor época para viajar es casi con toda seguridad en primavera. Entre Abril y Mayo el clima es benigno y suave y las flores llenan de colores un paisaje único y lleno de belleza.

 

 

 



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