El Arca de Noé. Sálvese quien pueda

“Corren ríos de tinta hablando de la famosa arca que el nieto de Matusalén (aquel del que en la Biblia se cuenta vivió novecientos años) construyó a escarnio y mofa de sus vecinos siguiendo órdenes de Dios. Y según las fuentes bíblicas, se trataba de una gigantesca embarcación que pretendía albergar dos de cada una de las especies animales existentes en la tierra (macho y hembra).”

Según vas leyendo la historia de El Arca de Noé, parece un sálvese quien pueda de proporciones bíblicas en las que todos los recursos de la mitología judeo-cristiana se dan cita. Ángeles caídos, mensajes de Dios, apariciones espectrales, inmoralidad e inmortalidad. Y se entremezclan en una suerte de pecado muy parecido al que vivimos hoy en día.

El Arca de Noé ¿Mito o realidad?“Así, en el texto sagrado, la explotación indiscriminada de recursos naturales por parte del hombre y una pérdida de valores humanistas más que considerable parece mosquear bastante a Dios. El cual reacciona a lo Greta Thunberg, pero en plan todopoderoso.
Así que se saca un diluvio de la manga y arrasa con todo lo que previamente había creado con tantísimo esmero y dedicación.
Se ve que esa época aún no existían
las pandemias mundiales selectivas.”

Eso sí. Como si de un científico omnipotente de la antiguedad se tratase, planea salvar el ADN (o lo que bíblicamente hablando sería la semilla de la vida) de todas especies animales que pueblan la Tierra. Con motivo de que se reprodujesen y repoblasen el mundo una vez que Dios hubiese lanzado sobre la pecadora humanidad su castigo renovador. A la sazón, el mencionado Diluvio universal.

En este arca, tendrían cabida también las hijas e hijos de este hombre recto llamado Noé. Profeta y hombre justo que seguía las leyes divinas a rajatabla. Razón por lo cual merecía ser salvado y ser finalmente nombrado como nuevo padre de la humanidad.

Así que de esta manera, más que hijos e hijas de Adán (ADN) y Eva (Ovum) seríamos más todos hijos e hijas de Noé (Que por cierto significa “consuelo” en hebreo)

Tanto en la Torah hebrea como en cualquier pasaje de la biblia cristiana, encontramos varias referencias a la famosa arca. Según los capítulos 6 al 9 del libro del Génesis, “Yahvé observó que los hombres se estaban multiplicando sobre la faz de la tierra y la maldad crecía en ellos y el propósito de su creación no se cumplía, por lo que decidió destruir esas generaciones”.

Pero una cosa es el Arca de la Fe. De lo cual no hay duda si crees a pies juntillas en los textos sagrados y no tienes intención de analizarnos desde otro prisma. Pero otra cosa es el Arca histórica. Y en ello, teólogos, historiadores, antropólogos y arqueólogos vienen debatiendo desde hace no poco tiempo.

La historia de Noé ha sido causa de películas, libros y debates “De largo, la eterna lucha entre la teología y la ciencia ha suscitado enfrentamientos sobre la veracidad de los textos y la autenticidad del arca de Noé. Y del propio Noé, de hecho. Se cuentan por decenas las expediciones, investigaciones y estudios realizados al respecto.”

Y sin ir más lejos, en el año 2010, un amplio equipo de expedicionarios evangelistas chinos afirmaban que estaban a menos de un paso de demostrar la veracidad de la leyenda con pruebas fehacientes. Y hasta propagaron cierta fotografía que corrió como la pólvora entre los medios de comunicación. Lo cual no resulta precisamente algo novedoso.

Ya en 1876, el explorador inglés James Bryce, anunció el hallazgo de una gran pieza de madera manufacturada en las alturas del famoso monte Ararat -montaña de Turquía que para postres es casi inaccesible por culpa de los peligrosos vientos cambiantes y frecuentes heladas-.

Después, en 1915, un grupo de soldados rusos dijo haber divisado el arca desde el aire. En 1955, el explorador y escalador francés Fernand Navarra aseguró tener en su poder un trozo de madera que dijo haber extraído del arca y que, afirmaba que era parte de una gran viga.

Austen Henry Layard, George Smith o Iving Finkel, han sido solo algunos de los que han teorizado y creado mil hipótesis bastante razonables sobre la existencia de la famosa barcaza bíblica. En el caso de Finkel -conservador del museo británico- surgió la idea de que se trataría más de una especie de huevo ovalado que de la idea clásica que tenemos sobre el arca. Algo más parecido a un contenedor insumergible en forma de “cápsula” que simplemente mantendría a salvo -pero a la deriva- cualquier cosa que se guardase dentro.

Desde astronautas como James Irwin (Apolo XV) hasta miembros de los SWAT como Bob Cornuke, muchos verdaderos apasionados del tema, han viajado hasta ese lugar intentando dar con la respuesta. Ya sea por intereses de Fe, místicos, ufológicos, como por auténticos motivos arqueológicos, se han gastado fortunas en expediciones. Y se han organizado costosas investigaciones con tal de dar con el lugar exacto donde se depositó el arca una vez acabó el famoso diluvio.

El Monte Ararat es una zona en conflicto permanente“Con la reciente proliferación de pandemias varias, crisis económicas, decisiones autoritarias por parte de ciertos gobernantes y noticias perturbadoras que se ciernen sobre un mundo que pensábamos teníamos bajo nuestro control, toda esta pasión por el arca de Noé, diluvios varios y el apocalipsis ha vuelto de nuevo a tomar fuerza.”

No se puede decir “de este agua no beberé”. Y como se comenta por Galicia, las meigas no existen, pero haberlas, hailas. Así que no seré yo quien se meta en hipótesis catastrofistas. Aunque sí que es cierto que el mundo no anda fino. Pero es que ¿para que engañarnos? Si hacemos una lista desde el origen de los tiempos hasta hoy, no es que haya andado mucho mejor nunca.

Guerras, desastres naturales, amenazas de asteroides y psicópatas ansiosos de dominar el mundo los ha habido siempre. Algunos con más éxito que otros. Ahora, gracias a la cultura de la información, nos enteramos de cosas que antes no. Y más rápido.

Aunque también es verdad que algunos de esos locos dominadores tienen ciertos elementos que les facilitan fastidiarnos con más inquina que antes, en realidad no es mucho más que en la Europa de 1934. Pénsandolo bien, en realidad estamos mejor, a pesar de los pesares. De momento.

Volviendo al tema. Obviamente, para aceptar la existencia del Arca de Noé, hemos de aceptar primero la probabilidad de que un diluvio universal aconteció en cierta época de la humanidad. Y esto es algo que todavía resulta complicado de debatir.

Cada nuevo estudio arqueológico ofrece datos nuevos de que en la zona del mar muerto, aconteció cierto cataclismo, por lo que todo parecer indicar que si el río suena, agua lleva.

Pero los arqueólogos nos dicen que este diluvio ni mucho menos parece haber sido de proporciones universales, sino más bien locales. Así que la discusión sigue servida. En el Capítulo VI, versículo XV del libro del Génesis se lee que el arca era una nave de madera resinosa con compartimentos, calafateada por dentro y por fuera. Los planos dados a Noé para la construcción del arca tenían, acorde al relato, las siguientes dimensiones: 135 m de largo, por 22,5 m de ancho y 13,5 m de alto. Fue detallado especialmente el que se hiciera un tragaluz a medio metro del remate, una puerta al costado y tres cubiertas superpuestas.

¿Existió realmente el diluvio universal?“Si estas dimensiones son correctas, serían insuficientes para albergar toda la fauna que existe en nuestro planeta. Todo lo más serviría, de nuevo, para albergar cierta fauna autóctona. Aún así, sus dimensiones sí que serían suficientemente considerables como para que aún hoy, pudiésemos contemplar su silueta allá donde se encontrase.”

Y eso parecen asegurar algunas nuevas investigaciones, que debido al cambio climático, han permitido fotografiar el área libre de nieve.

De esta manera y a pesar de la dificultad geográfica del lugar y de los impedimentos políticos que permiten adentrarse en una zona en permanente conflicto bélico, parece que algunos aventureros insurrectos se han hecho con fotografías.

Imágenes que a simple vista insinúan unas curiosas formas similares a las de un gran barco. Los científicos heterodoxos y los amantes de lo misterioso se emocionan. Los más ortodoxos fruncen el ceño y llaman a la prudencia. Hacen falta datos más fiables. Y como estandarte del Periodismo Alternativo, mantener la mente abierta me parece importante y necesario.

Sé sin temor a equivocarme, que cuando publique este artículo, mis redes sociales se llenarán de comentarios con opiniones confrontadas. Recomiendo volver a leerlo antes de poneros a discutir unos con otros.

Porque yo, lo que creo, es que si existió o no el Arca de Noé, por muy romántica que me parezca la idea como trascendentalista, puede que no sea tan importante como la moraleja que nos deja su historia.

Y es que si no cuidamos nuestro mundo –y es el único que tenemos- nos veremos abocados a cualquier clase de cataclismo medioambiental.  Si no cuidamos y respetamos a nuestros semejantes y vecinos, seremos pasto de la enajenación y el caos. Y por ende un camino de piedras y dolor que sí podría llevarnos a lo más parecido a un apocalipsis.

Albert einstein“Se dice que cuando le preguntaron al gran Albert Einstein como pensaba que sería la tercera guerra mundial, respondió: No lo sé. Pero sí estoy seguro de que la cuarta será con palos y piedras.”

Así que ya sea este un castigo divino o una simple reacción lógica ante el maltrato a la madre Tierra y la vida que en ella cohabita. Lo lógico es construir un mundo sostenible y lo más armónico posible en la propia Tierra. Para que el arca sea este mismo mundo en sí, y no haya que ir construyendo sucedáneos.

Y lo demás, son maravillosas pero inconsistentes historias que nos hacen imaginar grandes misterios arqueológicos, visitas de seres de las estrellas o poderosos e inconmensurables Dioses que velan por el correcto orden del cosmos.

 

 

 

 


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