Bhutan. Cuna de dragones

“Cuando James Hilton llegó a Sikkim y después a Bhutan, quedó maravillado por la magia de un paisaje ciertamente sobrenatural. La luz y el color caían con tal majestuosidad sobre una tierra de lluvia cadenciosa y verdes praderas que no pudo evitar sentir el síndrome de Stendhal ante la belleza de aquellas desconocidas e inexploradas tierras.”

Bhutan. Cuna de dragones. A medio camino entre la magia fría y mística del Tibet y la vitalidad de la cadenciosa Cachemir, le pareció a Hilton el paraíso en la Tierra. E influenciado por la leyenda budista del Shambhala, y movido por esa sublimidad interior, inventó Shangri-la. Ese paraíso de paz relatado en su novela Horizontes perdidos. Una obra maestra de la literatura y quizá una de las primeras novelas románticas de motivación espiritual de nuestros tiempos.

Bhutan. Un país moderno que protege su tradición espiritual al máximo“Por aquel entonces, Bhutan disponía ya de una autonomía considerable en su dependencia del gobierno del Dalai Lama tibetano. Pero la similitud de cultura, creencias, costumbres y actitudes era tan fina que apenas podías distinguir si te hallabas en Tibet o en Druk Yul (el país del dragón de trueno) que es como llaman los de Buthán a su maravillosa patria.”

Y es que cuando te encuentras cara a cara con la realidad del pequeño Buthán, no puedes evitar pensar en cómo sería hoy Tibet si no hubiese sido invadido por la autoritaria apisonadora tecnológica e industrial  China.

Un país modelo. Modelo en muchos aspectos, pero principalmente y cómo presume su monarca Jigme Khesar Namgyal, modelo en “felicidad interior bruta en lugar de producto interior bruto”. Una interesante perspectiva. Deberían muchos tomar nota de lo que realmente queremos los que estamos abajo.

Bhutan, es un nombre que solamente define el lugar en el que se emplaza Druk Yul. En sánscrito significa “tierras altas”. Para hacernos una idea, Escocia es Escocia, y las “highlands” son el nombre con el que los escoceses denominan a su patria. Sólo que en Bhutann, es algo más bien co-oficial.

En el siglo octavo, el Guru Rimpoché (maestro reformador del budismo) llegó a Bhutan y a Tibet. Acabó venciendo a los demonios que adoraban los chamanes locales. Y proporcionando la filosofía del Budismo a sus habitantes. Que encontraron en él un camino de pacificación y una fuerza interior capaz de librarles de las amenazantes formas demoníacas que campaban a sus anchas por aquellos parajes. Formas que dominaban los elementos naturales y el clima a su antojo, causando el caos y el terror.

Pero no fue hasta el siglo diecisiete que “Shabdrung Ngawang Namgyal”, líder guerrero tibetano instauró una autonomía duradera en el país, proporcionándole una identidad cultural heredada del Tibet. Pero que modificó y adaptó para poder crear una identidad propia para aquellas tribus dispersas que habitaban la región por aquel entonces.

Druk Yul. El país del dragón“Y así, una teocracia budista hizo su aparición en el pequeño país de los dragones. Tan solo su dependencia religiosa –que no política- se mantuvo a través de la institución del Dalai Lama, que fue perdiendo fuerza y finalmente acabó por truncarse cuando la invasión militar China en Tibet en el año 1949.”

No obstante, a pesar de que ese lazo de dependencia se quebró, se fortaleció por otra parte una colaboración mutua y un trato compasivo con los exiliados tibetanos, a los que ofrecieron asilo y refugio contra las críticas y amenazas constantes del gobierno chino.

Y así, el pequeño país del dragón entró tras ciertos conflictos a lo largo de su historia, en la época más fructífera nunca antes vivida. Aprendiendo en dolor ajeno, se abrieron al mundo occidental rápidamente. Y aún manteniendo una exigente política turística interna (se limita la entrada a turistas que gasten menos de 100 dólares diarios) para preservar sus costumbres, el desarrollo tecnológico y democrático es envidiable.

Los monasterio-castillo de Bhutan son una maravilla de la arquitectura budista“La primera democracia budista del mundo prohíbe el analfabetismo. Condena el tabaco. Limita exigentemente la venta de alcohol.  Y favorece y premia el tradicionalismo y la disposición a mantener las costumbres. La educación para todos, la cual tiene parte de influencia occidental
es clave en su desarrollo.”

Con una geografía y climas contrastados, Buthán son montañas nevadas y picos inaccesibles llenos de magia y misterio y riberas verdes y lluviosas, desbordantes de calma y trascendentalismo. Ríos caudalosos bajando vertiginosos desde helados lagos insondables, acompañan como ritmo de tambor a danzas ancestrales, oraciones impronunciables y voces que se mezclan con el viento y que estremecen el ánima recordando el misterio de un Shangri-La imposible, un lugar donde lo eterno y lo divino se mezclan con la fuerza de la naturaleza.

Recomendable: Organizar el viaje al dedillo antes de llegar. Las improvisaciones en Asia son una apuesta poco segura. Incluso si hablamos d eun país tan organizado y seguro como este.

Imperdible: No haber hehco una visita al Monasterio del nido del tigre es no haber estado en bhutan. Ene se lugar fue donde el famoso Guru Rimpoche (Padmasambavha) vivió y convirtió al país al budismo.

Interesante:  Una vez más, este no sería un blog de Periodismo Alternativo y humanista como mandan los cánones, si no te recomendase al menos una visita cultural importante. Y los monasterios-castillo de Bhutan son auténticas obras de arte de la arquitectura budista Vrajayana. Su mezcla de modernidad y tradición ancestral impacta. Realmente sentimos estar en el Shangri-la cuando visitamos Punakha Dzong, Rinpung Dzong y Tashichho Dzong.
También es muy recomendable visitar El Museo Central de Bután. Y no perderse bajo ningún motivo el  Festival Tshechu.

Si tienes tiempo: El tiro con arco, el trekking y el rafting son deportes nacionales. Si guardas tiempo para ello te lo pasarás pipa.

Un consejo: Bhutan es un país que centra su existencia en su espiritualidad. Al igual que los escandinavos son celosos de su silencio, de su orden y su limpieza. Pero sobretodo del respeto a sus costumbres tradicionales. Si tus inquietudes espirituales son cero, igual deberías buscar otro destino. Ya que todo en Bhutan gira en torno a su espiritualidad.
En los pueblos más tradicionales, existe una adoración por las representaciones y dibujos de falos muy unida a las creencias de la fertilidad. No te extrañe ver monumentos y dibujos de falos en muchos lugares. Se cree que a través de ello llega la prosperidad y la abundancia. Y se lo toman en serio. No hagas mofa sobre el tema.

 

 

 





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