Cardiff. El dragón celta 🐲

“De buen seguro, cualquier verdadero fan de Dr. Who sueña con viajar a la ciudad donde todas las historias de su universo convergen. Desde la cual, la vieja cabina telefónica azul espacial surca el tiempo y el espacio en una suerte de imposible viaje mágico”

Así es Cardiff. El dragón celta. La emulación de un viaje mágico a través del tiempo y el espacio, pero con su inimitable carisma de sosiego.  Capital del principado de Gales, en la isla de las islas por excelencia, se alza orgullosa de ser ella misma. Y de ser el paradigma de la evolución social.

Paciente y serena, quien sabe si espera quizá el momento en que pueda emular a sus primos irlandeses y alcanzar su autogobierno, su independencia lingüística y el despertar de su personalidad propia. Una identidad que ni los más autoritarios reyes anglosajones consiguieron doblegar nunca.

Cardiff es a Londres lo que Barcelona a Madrid. Lugar de cultura y puntal del sentimiento galés“Se encuentra situada al sureste del principado. A orillas del canal de Bristol. Y ha llevado con dignidad formar parte discreta del mayor imperio del mundo. Aunque a sus habitantes, de ayer y de hoy, no les guste mucho que se les meta en el mismo saco que a sus compatriotas ingleses. Lo gaélico tira mucho.”

Caerddyd es su verdadero nombre. O al menos su nombre original en el idioma celta. Fue fortificada por los romanos en su corta ocupación de la isla y fue pasando de mano en mano por poderes más o menos estables de diversos príncipes galeses. Hasta que el déspota inglés Cronwell conquistó el país, anexionándolo definitivamente al Reino Unido.

Las luchas religiosas, al igual que en Irlanda, fueron constantes durante siglos. Y aún hoy, la mayoría de sus habitantes son católicos a pesar de la oficialidad de la iglesia anglicana en todo el Reino Unido.

Todo eso se ve afinando un poco la observación. Toda la antiquísima zona medieval de Cardiff es un homenaje a los ritos ancestrales celtas y católicos. Desde el Castillo de Caerphilly a las afueras de la ciudad, hasta las murallas de Conwy.

Todos los rincones despiertan ecos medievales, conviviendo a cada esquina con elevados edificios modernos y funcionales al más puro estilo newyorquino. Mi impresión es que a veces uno no puede evitar la comparación a la europea de ciudades como Tokio. Allí donde los templos zen conviven de manera extraña y serena junto a la modernidad más absoluta.

La ciudad moderna tiene siempre tiempo para el trascendentalismo espiritual.

Durante todo el año se celebran festivales de toda clase. Cine, teatro, arte y música, se entremezclan con las celebraciones más extrañas que podamos llegar a imaginar. Concursos donde ruedan quesos, inmersiones en ciénagas oscuras, carreras inverosímiles. El carácter celta, ameno y burlesco, sigue presente en Cardiff a pesar de la contaminación de modernidad y orden que aporta al día a día la preponderancia del glorioso imperio británico.

Darse un paseo por el orgulloso City Hall de Gales, que ostenta ser una muestra del poder inglés de la época en la ciudad. Visitar el Coal Exchange. Sobrecogerse ante la belleza de la Catedral de Llandaff. Poder meditar frente a la bahía, cuna de marinos y viajeros de todo el mundo. Sentirse pequeño ante la majestuosidad del Castillo de Cardiff. Sentir la magia y el misterio del Castell Coch. O quedarse literalmente sin aliento en una hermosa excursión al Llanthony Priory. Son cosas que debemos hacer en un viaje a la ciudad. De cita ineludible.

Las arcadas de Cardiff son muy famosas y visitadas“Luego ya reservaremos alguna noche para visitar los pubs galeses. Perdenos entre sus famosas arcadas. Es a esa hora cuando Inglaterra muere y se esconde en su tradicional monotonía. Y ahí el carácter celta se toma la revancha; ha vencido. Algunos irlandeses afincados en la ciudad regentan los mejores pubs de inspiración celta de Cardiff. Pero cada vez más, los puramente galeses van tomando posiciones.”

Dejarme incluir un pequeño matiz de Periodismo Alternativo. Porque considero inevitable decir que el sentido nacionalista galés se ha incrementado en los últimos diez años, alimentado quizá por la desestructuración social que padecen casi todas las sociedades modernas de la época. Algo que sólo debería preocuparte un poquito si eres británico. Adoran lo europeo y el turismo del continente es muy bien recibido.

Y es en las noches de pub y cerveza, de música en directo y tertulia, donde más se vive esa personalidad única. La que hace de la ciudad una entre un millón. Y donde dar rienda suelta al ocio y el disfrute. Donde encuentras el valor a todas esas cosas que hacer cuando viajas a Gales.

Como en cualquier capital del Reino Unido, la oferta gastronómica es variopinta e interesante. Razón por la cual comer bien es caro, desde luego. Pero no significa que debamos comer mal si elegimos lo moderadamente barato.

Los restaurantes irlandeses, asiáticos, turcos e hindús son una oferta decente a considerar, pues aúnan calidad y buen precio. Y siempre podemos reservarnos una noche de despilfarro acudiendo a algún restaurante de cocina de autor. Regentada por esos nuevos chefs que disfrutan de la nueva cocina europea, tan buena y de alta calidad, aunque considerablemente más cara.

A tener en cuenta

Recomendable: Si no queremos gastarnos el sueldo de un año en hoteles, los famosos “bed & breakfast” son la mejor opción. Limpios, cómodos y correctos. Si prefieres gastar sin conciencia, te recomendamos el Gliffaes Country House. Precios correctos y uno de los hoteles con más encanto de Inglaterra. Creerás que estás en una novela clásica.

Imperdible: Una visita a llanthony priory. Sobrecogedoramente hermoso

Interesante: Visitar el Jardin Bodnant. Treinta y dos hectáreas con plantas y árboles de los más sorprendentes rincones del mundo. Visitar la villa de Cosmerston, un pueblo medieval totalmente restaurado y conservado.

Si tienes tiempo: Ruta de festivales. Los de Llanwrtyd Wells son memorables. Carreras de cuadrigas romanas con conductores en dudoso estado de embriaguez, buceo en bicicleta o carreras de hombres contra caballos que siempre pierden los humanos, por supuesto.

Un consejo: La mejor época para viajar es casi con toda seguridad en primavera. Entre Abril y Mayo el clima es benigno y suave y las flores llenan de colores un paisaje único y lleno de belleza. Si por el contrario decides ir en invierno, abrígate. El clima de Gales es húmedo y lluvioso la mayor parte del año.

🏴󠁧󠁢󠁷󠁬󠁳󠁿¿Te gustaría visitar Cardiff?

 

 

 





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