COMUNICADOR

Pensé que toda esta aventura de libros y filosofía de vida necesitaba obviamente un sistema para conectar y sentir en persona la experiencia que nos brinda el beneficio de vivir una vida según las pautas del trascendentalismo y lo que yo llamo “la espiritualidad lógica”.

De alguna manera ya llevaba el comunicador que soy en mi interior. Con el avance de las nuevas tecnologías, las redes sociales y la liberalización y acceso que a partir de los años 90 comenzamos a vivir; me vi maravillado.

Me fascinaba la posibilidad de ver a mis mentores directos o indirectos realizando charlas motivacionales y expandiendo y regalando conocimiento capaz de cambiar el mundo a todos los rincones del planeta.

Había tenido la oportunidad de asistir en persona a muchas conferencias y eventos de mis oradores motivacionales preferidos. Tanto en Dublin como en Barcelona. Y me sentía imbuido por la necesidad de hacer algo parecido con todo aquel conocimiento que iba adquiriendo con el paso de los años. Aún no me había decidido a escribir ningún libro, pero ya rondaba por mi mente la idea de hacerlo y de crear alguna especie de conferencia para hablar de lo que algún día escribiría en ese libro soñado.

Pero mi espinita clavada, es que  jamás tuve la suerte de ver al gran Wayne Dyer en persona. El pensador y psicólogo que más me ha influido e impresionado en mi filosofía, junto con su Santidad el Dalai Lama y por ende, el propio Buda obviamente.

Así que la maravilla de la tecnología, consiguió lo impensable, y me permitió acceder a las muchas charlas y conferencias que el gran maestro Dyer dio a lo largo de su vida. Y la gran fortuna de poseer el inglés como una de mis lenguas nativas, me permitió todavía acceder a una mayor cantidad de videos que no estaban disponibles en español.

Supongo que los años de radio y por descontado, los de escenario y música en directo me han permitido una fluidez única a la hora de realizar cualquier tipo de charla, conferencia y curso y ejercer como comunicador. Pero admito sin rubor de ninguna clase, que en todo ello hay también mucho de las conferencias telemáticas que he visionado una y mil veces del viejo y desaparecido maestro.

Los que ya habéis asistido a alguno de mis eventos -ya sea en formato reducido en pequeños centros o en salas de aforo- ya habéis comprobado que existe un antes y un después en mis charlas. Y que cuando vienes a una de ellas no vienes a un simple evento donde van a venderte ninguna clase de “moto mística” con la que te prometen cambiar tu vida. Sino que vienes a una experiencia personal. Un intercambio de ideas, pensamientos y modos de ver el mundo entre todos los que allí estamos. Y que al igual que en mis conciertos, subo a darlo todo. A vivir inténsamente cada momento y hacer de la experiencia un intercambio de energía que renueve cada átomo y pensamiento de nuestra existencia.

Puedes comprar mis libros igual que puedes comprar mis discos cuando doy un concierto. Es obvio. Pero eso es algo que simplente está allí. Es importante, pero no es el motivo final ni la prioridad. Sólo el añadido que sirve de excusa para poder vivir esa poderosa conexión. Para poder experimentar el poder de la sencillez. El instante de una charla que puede cambiar nuestras vidas para siempre y de maneras únicas, inesperadas y maravillosas.

Cualquiera que me siga por redes sociales, sabe de sobras que me esfuerzo soberanamente en diferenciarme del resto de oradores, speakers motivacionales, escritores de autoayuda y gurús de la felicidad que pululan por el mundo. Y mis claras referencias a Wayne Dyer, Francesc Miralles, el Dalai Lama junto al Budismo tibetano y el Trascendentalismo dejan bastante patente que soy un comunicador un poco atípico.

Incido en ello – a veces hasta el punto de ser algo pesadito- por que no quiero entrar en el saco mediático de los gurús de moda. Ni deseo marcar ninguna clase de tendencia doctrinal ni sentenciosa respecto a mi modo de ver y vivir la existencia. 

Creo que siempre dejo claro, que puede que me equivoque. Que puede que esté errado en muchos conceptos. Que puede que no estés de acuerdo con mi filosofía. Pero que ésta es totalmente honesta. Equilibrada. Con un bagaje de años. Que se basa e incluye mis vivencias, mi estudio de la antropología y el orientalismo. Y un análisis consciente y sobrio de las leyes que rigen la existencia.

Sin misterios ni misticismos mágicos de ninguna clase. Porque no me interesan en realidad. Porque para ser sincero, no veo la necesidad de relación de lo “mágico”  con el trascendentalismo y el espiritualismo lógico. Y porque para ese tipo de charlas ya hay otros oradores y escritores muchísimo mejor preparados que este humilde comunicador en ese campo. Que dominan y entienden esos otros “misterios” de la vida mucho mejor que yo. Puesto que mi particular punto de vista -acertado o no- es menos enigmático y mucho más “humano” y sencillo.

Mis charlas y workshops

La Búsqueda de la felicidad ¿Cómo consigo ser feliz?

Basada en los principios que me inspiraron a escribir “La Melodía de la vida“. 

En esta charla nos adentraremos en las causas y el origen de que es lo que nos hace sentir infelices. Y desde allí, buscaremos la manera de impulsar nuestra vida para que la felicidad sea algo más que una simple meta insustancial.

Sino una praxis. Un modo de vida que nos haga sentirnos en paz y equilibrio emocional y espiritual independientemente de cuales sean las causas exteriores que nos rodean.

Nadie te arrebata la felicidad. Ningún ser superior -bueno ni malo- se queda tu felicidad en ningún caso. Se te ha dado todo lo necesario para ser feliz. Pero probablemente no sabes como sacar felicidad de la vida y el mundo que se te ha puesto en bandeja.

Aprenderemos como enfocar nuestras acciones diarias para tener una vida más feliz y dichosa. Y descubriremos las claves que nos harán pensar y vivir desde un pensamiento de felicidad.

 

La búsqueda de la felicidad

Vivir en abundancia ¿Realmente “atraemos” las cosas?

Buscamos la prosperidad, la abundancia y la seguridad sin entender que todo eso que buscamos es algo que ya somos.

Creemos por algún error de programación en nuestro criterio, que para tener abundancia hemos de acumular y conseguir cosas materiales. Viviendo con miedo y terror ante la posibilidad de perder lo poco por lo que hemos luchado.

Hay quien incluso plantea técnicas basadas en la meditación y la visualización para “atraer” la prosperidad material y la abundancia a sus vidas.

Pero la abundacia y la prosperidad no se “atraen“. Porque la Fuente Infinita, Dios, el poder universal o como quieras llamarle, ya te dio todo lo que necesitas para que la properidad de cualquier clase -material, espiritual, vital- esté presente en tu vida diaria sin necesidad de “atraer” nada ni visualizar tu futuro en “estados místicos de conciencia“.

Aprenderemos como utilizar lo que ya somos. Lo que ya tenemos. Nuestra mente, nuestras manos, nuestro ser. Y ¿porqué no? también la meditación y la filosofía espiritual para que la abundancia se genere. 

Vivir en abundancia


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