Efectiva Mente

“Efectiva Mente. O mente efectiva. Yo creo que es la clave de una verdadera y satisfactoria espiritualidad, filosofía de vida o simplemente actitud ante la vida. Dejarnos de monsergas y empezar a actuar de verdad para vivir una vida más feliz, amable y próspera.”

Seamos sinceros. En su día, todos los que estamos interesados en la espiritualidad o alguna clase de filosofía trascendental de vida nos tragamos el cuento de alguno de esos libros que predican la consecución de milagros como por arte de magia. Puede que incluso tú seas de quienes aún lo siguen creyendo.

Pero podría apostar a que si estás leyendo esto es porque ninguna moto de las que te han vendido te ha funcionado. Es lo que pasa cuando interpretamos los fundamentos universales desde una perspectiva equivocada y demasiado romántica.

“Una incorrecta comprensión de la espiritualidad -básicamente la que proviene de la espiritualidad oriental que es la que más ha influido en los buscadores espirituales de los últimos cincuenta años-  ha llevado a escribir ríos de tinta de la New Age sobre las maravillas de la visualización y el pensamiento positivo.  Y aún más de cómo ésta influye directamente en las leyes universales. La ley de la creación, la ley del Karma o ley de causa y efecto, y la famosa, inconsistente y confusa Ley de la atracción.”

Pero seamos serios. ¿Realmente existe una ley universal que influye desde el mundo espiritual sobre el mundo físico según nuestras creencias? Las religiones espiritualistas orientales lo tienen muy claro. Y es que sí, pero que no.

O al menos no como nos lo están vendiendo los gurús de la autoayuda modernos. De hecho, no solo en oriente. En el ancestral misticismo cristiano y hasta los refranes de toda la vida nos encontramos como las leyes espiritualistas universales son interpretadas y utilizadas habitualmente para hacer de la vida del estudiante del trascendentalismo, una vida de felicidad, prosperidad y éxito. En la cotidianidad diaria. Pero extensible a todos los ámbitos.

Pero con la incursión de ciertas corrientes neo-místicas que tan claramente reflejadas vienen en la película «El secreto» de Rondha Byrne, se ha reinterpretado, como a modo de cuento de leones que hablan, y de manera tremendamente errónea, el funcionamiento en que estas leyes universales trabajan realmente.

Como todo lo moderno, que busca lo fácil y rápido, nos ha vendido un concepto romántico y de película de Hollywood. Y ha llevado a un montón de buscadores inexpertos a intentar seguir al pie de la letra las pautas que se dan en estos libros y películas comerciales.

Pero aún basándose en grandes conceptos filosóficos auténticos, desvirtúan la realidad espiritual.

Y finalmente, al no ofrecer los resultados esperados, hacen que muchos honestos buscadores que podrían llegar a encontrar en la  espiritualidad práctica un camino de felicidad y prosperidad, tiren la toalla antes de tiempo. Decepcionados y desilusionados. Y de esa decepción viene la molesta costumbre de meter a la filosofía y el trascendentalismo en el mismo saco que este neo-esoterismo de salón.

Y es que en un alarde de ego disfrazado de espiritualismo, estos gurús de la prosperidad prometen auténticas maravillas más propias de una película de ciencia ficción que de la realidad.

Pero con toda seguridad, aún te estás preguntando donde están todas esas cosas que visualizaste hace varios años y que aún no han aparecido. ¿Porque no han aparecido, verdad? O por qué se te han “manifestado” solo cosas mundanas.

Puede que sigas yendo una y otra vez a ver videos de las redes sociales a ver cual es el gurú de moda que te va a dar la solución definitiva. O si has conseguido una pequeña parte de esas cosas, te preguntas aún porque ha costado tanto conseguirlas.

No me importa en absoluto ser crítico respecto a este tema. Lo siento. Porque me entristece bastante que mucha gente de buena fe, inspirada por vanas promesas, se den de bruces contra una pared infranqueable cada vez que intentan poner en práctica esta manera de interpretar la espiritualidad.

“Y es que la verdadera espiritualidad. Aquella de la que nos hablan las tradiciones más antiguas y que siguen una disciplina de siglos de estudio y aprendizaje y años de transmisión de conocimientos de discípulo a maestro, conlleva una entrega y una dedicación muy compleja y un estudio continuado y profundo de sus bases, leyes y porqués.”

Y es que en esos porqués es donde se encuentra la clave de todo esto.

Es una locura tomar una serie de conocimientos ancestrales que parten de tradiciones místicas muy antiguas y con una larguísima trayectoria de estudio y conocimiento -como es el caso de la meditación, la visualización mental y la conexión con lo universal- y reducirla a algo tan simple. Y luego quedarse esperando a que pensando en el próximo coche que queremos comprarnos todo se de por arte de magia y sin esfuerzo.

Es no solo una falta de ética respecto a la espiritualidad más auténtica. Es sobretodo una total pérdida de tiempo.

Los canales de Youtube y las redes sociales están sobresaturados de videos con títulos como ¿por qué no te funciona la ley de la atracción?¿Por qué no atraes lo que quieres aunque visualices perfectamente?… y así hasta la saciedad.

Y lo que nadie dice claramente es que siguiendo a estos gurús de la nueva era nos estamos saltando pasos. Ignorando jerarquías universales. Y estamos obviando conocimientos de grandes estudiosos de lo espiritual. Quienes tardaron años en vislumbrar respuestas que todavía hoy se están intentando comprender.

Pero lo que es absolutamente claro y en lo que la frase de hoy hace especial hincapié, es en el hecho de que nadie, o muy pocos nos dicen lo más importante. Algo que en los refranes de nuestras abuelas existe desde tiempos remotos. Porque es tan lógico que los vendedores de humo modernos quizá no quieren que nos demos cuenta de ello. Igual para seguir vendiendo libros. O por egoísmo. O por que por simple y puro desconocimiento también han caído en la trampa.

Y es que como dice el refranero español «Todos los refranes trabajan». Y en este caso no iba a ser menos.

Existe un refrán que cita «A Dios rogando y con el mazo dando». Y ese, queridos amigos de este aula del Periodismo Alternativo y trascendentalista, es la primera de las incómodas verdades que hemos de aceptar.

Por más que visualicemos. Por más que imaginemos y pongamos en práctica esas técnicas de la supuesta ley de la atracción, no vamos a conseguir absolutamente nada de nada si luego no hacemos cosas para que eso que queremos suceda. Y con más razón si lo que deseamos es algo notable.

Cuanto más grande, mayor es el esfuerzo físico que habremos de combinar con lo espiritual.

A ver, que yo también caí en la trampa en su día. Como todos, claro. Y que tal y como explico bien extensamente en mi libro La Melodía de la vida no niego que la realidad es subjetiva y moldeable. Y que podemos “manifestar” cosas, situaciones y circunstancias “en alguna clase de forma“. Si a alguien se le pasó esa parte del libro, que vuelva a darle un vistazo. (Conectando con la realidad armónica. Páginas 61 a 74)

Acéptalo. No vas a mover un un objeto con tu mente solo visualizando que se mueve. Y si el objeto es muy débil, quizá la ayuda del viento puede hacer que se mueva sin esfuerzo físico. Pero si se trata de un armario de dos metros, va a hacer falta un vendaval para que se mueva. Y aún así, un vendaval destrozaría el armario. No. Has de poner tu propio esfuerzo físico, material y tangible para que el armario se mueva. Si es que no hay otra.

Lo mismo pasa con la creación de tus deseos. Y aquí tienes la respuesta a todas tus preguntas al respecto: “No consigues lo que quieres porque por delante de las leyes universales, existen los fundamentos del ORDEN del Universo, que son inamovibles.”

Si quieres crear algo en tu vida que aún no tienes. No sólo has de visualizar, meditar y hacer eso de sentirte bien todo el día para que fluya lo bueno. Que está muy bien, no digo que no. Pero no seas meloncio/a. Acepta que has de hacer cosas para conseguirlo. Ganar dinero para comprarlo. Estudiar para aprenderlo. Llamar por teléfono para que esa persona sepa que piensas en ella.

Y entender que las cosas nunca salen exactamente igual a como las tenemos en mente. Porque el mundo tiene muchas variables. Se puede ser espiritual y realista. Es más, considero que no hay otro camino.

Acción. Es imprescindible la acción. Y la combinación del mundo espiritual. Con gran esfuerzo y empeño. Y del mundo material con tus actos físicos, serán los que creen la realidad que buscas.

Y como he dicho antes. Prepárate porque no es fácil. No puedes pretender tener los mismos resultados, ni tan rápido como un yogui que vive en un monasterio del Himalaya y que no solo practica la verdadera espiritualidad día tras dia, hora tras hora, y minuto tras minuto.

Sus conocimientos le han sido otorgados por otros con mayores conocimientos, que los recibieron a su vez de anteriores maestros que entregaron su vida al estudio de la realidad suprema y última. Y de lo último que se preocupa es de si tiene un coche, casa o cuenta en el banco.

En definitiva. Las leyes de las que te hablan estos gurús, existen, desde luego. Pero como he dicho; en cierta clase de forma. Y sin entender y poner en práctica sus fundamentos reales, es normal que tus resultados sean nulos o tan bajos que no te guste nada como se manifiestan.

Así que como no eres un yogui ni un gran lama de las montañas, prepárate a arremangarte el hombro y poner bastante de tu trabajo diario. Buscando trabajo, echando currículums o trabajando tu propia empresa si es que buscas mejoras materiales. O estudiando, practicando, leyendo y dejándote guiar por auténticos maestros espirituales si lo que buscas es la felicidad verdadera. Y a no no dormir muchas veces viendo como las facturas no se pagan solas.

En La Melodía de la vida. Que incide en mis reflexiones sobre filosofía budista, hinduísta, gnóstica, metafísica, trascendentalista. Que bebe de fuentes como el Baghavad Ghita, los Upanishads, Un curso de milagros o todos y cada uno de los libros de mi maestro de vida Wayne Dyer, hablo de todo esto y doy claves para entenderlo.

“Pero sobretodo, libera tu mente. Tus creencias, Sé tú. Que tu propia alma hable. No creas ni en esto que estás leyendo. Ni siquiera compres mis libros. Ni ningún libro si crees que no lo necesitas. Si al fin y al cabo se trata de tu propia felicidad. No la mía ni la de ningún otro escritor de tres al cuarto. Por muy importante que se crea o nos creamos que somos. ¡Vuela libre cual Juan Salvador Gaviota!”

Los que somos seguidores de esta espiritualidad lógica. O lo que es lo mismo, la psicología espiritual en la que se establece el Trascendentalismo, nos desmarcamos de esta linea neo-mística y new age. Probablemente decimos algunas cosas que quizá no gusten tanto ni sean tan atractivas y vendibles como «El secreto» para el gran público. Pero es que como diría el gran Marco Aurelio “a los hechos me remito”.

Aún así, beben de las fuentes del conocimiento espiritual más auténtico. Tal como el Budismo, el hinduísmo, el sufismo, y muchas de las filosofías más avanzadas de la humanidad, que son las que buscan la verdadera clave de la existencia. Es decir, la transcendencia del mundo.

 

 

 



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