El camino del medio 🙏

“Existe en el budismo la enseñanza de la liberación del sufrimiento que pasa por interpretar las circunstacias de la vida en una suerte de mezcla de lo divino y lo puramente humano. Desde un punto de vista elevado espiritualmente, pero con el enfoque analítico de lo científico. Una costumbre incluso más antigua que la propia ciencia”

El camino del medio fue a decir verdad el gran descubrimiento de Buda. Y la base sobre la que se sustentan el resto de todas las enseñanzas budistas. Tanto en la propia tradición original (Hinayana) habitual en India e Indonesia. Como en la reformada (Mahayana) más habitual en Tibet, Buthan y Japon. Y por empatía con el pueblo tibetano, también la más practicada en occidente.

Meditar es enfocar tu mundo hacia el equilibrio“Cuenta la historia que siendo él aún el buscador Siddhartha, en pos de la liberación de las ataduras del mundo, sólo se alimentaba de un grano de arroz y un dedal de agua al día. De esta manera se aseguraba cumplir con la tradición más estricta del hinduísmo para asegurarse la iluminación. Su cuerpo en casi permanente estado de meditación, llegó a estar tan débil que ya se encontraba a borde de la muerte.”

En ese estado entre la meditación más profunda y la pérdida total de sus fuerzas, hallaba paz pero no respuestas a su pregunta sobre el cese del sufrimiento. Cuando por azar, o por voluntad divina, navegó cerca una barca en la que un maestro de música -siempre la maravillosa música- explicaba a sus alumnos como tocar correctamente la cítara.

“Si tensas demasiado la cuerda, se romperá. Pero si la dejas fuera de nota no sonará y nunca estará en armonía”.

Y esas palabras sencillas despertaron en el príncipe asceta la chispa de la verdadera iluminación. Tomó por primera vez un bol de arroz y bebió agua en abundancia después de muchísimo tiempo de privaciones. Y así, recuperó fuerzas.

Sus seguidores pensaron que había traicionado su compromiso con el camino de la liberación espiritual. Pero nada más lejos de la realidad. Siddharta Gautama era ya prácticamente la esencia del Buda. Había descubierto el camino del medio. Había dado su paso hacia la verdadera liberación.

Así se sentaron las bases del budismo. Sin credos ni dogmas, en realidad. Con el simple descubrimiento del llamado camino óctuple. Y con la aceptación de que la mortificación de cuerpo y alma es tan inútil y dañina como el regalarse y ser condescendiente con nuestros bajos instintos. Todo en su justa medida es la clave de la vida. El secreto de la iluminación. Y la única forma de vivir en armonía con la existencia de manera lógica y dichosa.

Como trascendentalista y apoyado en ese mismo trascendentalismo, las enseñanzas del budismo han sido siempre e inevitablemente parte de mi caminar por la vida.

Se puede decir que cada acto y decisión que tomo en mi vida pasa por el filtro de esa percepción del mundo.

El budismo -sobre todo el Zen y el budismo tibetano Vajrayāna– es en más ocasiones un modo psicológico y filosófico de entender el mundo que una religión propiamente dicha. En el Zen, de hecho, casi cualquier referencia a religión queda borrada y se convierte única y exclusivamente en un modo de entender y vivir el mundo de manera consciente. El tan famoso “mindfulnes” del que tanto se hace gala hoy en día, proviene de este concepto.

Diría que aún más auténtico todavía. Porque conceptos esotéricos y místicos que muchos occidentales añaden a ese mindfulness quedan relegados en el Zen. Y en el Vajrayāna tibetano en su caso, quedan divididos. Se estudian o conciben por separado. Jamás se mezcla tradición mística tibetana -reservada a las ceremonias tántricas- con el estudio de la filosofía budista.

¿Somos náufragos a merced de las olas de la vida?“En la deliciosa novela y consecuente película La vida de Pi su protagonista relata una historia inverosímil y rebosante de matices fantásticos. El relato de un naufragio en el que él y un tigre de bengala llamado de curiosa manera antropomorfa Richard Parker son los únicos supervivientes. La exuberante historia es tan inconcebible para la mente práctica occidental que a su interlocutor le cuesta de creer.”

Cuando, con escepticismo, éste intenta encontrar la correlación racional entre esa increíble historia y los documentos del reporte oficial que los investigadores hicieron del caso una vez encontraron al joven Pi después de 227 días a la deriva en el mar. Es en ese momento cuando le hace recapacitar sobre la historia.

“¿Es difícil de creer, verdad?Dice un Pi ya adulto al periodista.
“Es mucho para similar todo lo que eso significa”
“Si es lo que pasó, pasó. ¿Porqué debería significar algo? -Dice Pi- En ambos relatos se hunde el barco. Yo pierdo a mi familia y sufro. Ninguno de los dos puede ser probado de manera fehaciente. Así que ¿Cual de los dos relatos prefieres?”
“El del tigreresponde el periodista Es sin duda la mejor historia.”
“Lo mismo pasa con Dios”

Admito que a menudo soy crítico con el esoterismo, la creencia en la magia y muchas corrientes modernas del misticismo y la New Age. Y sin embargo son cosas que me interesan bastante. Y que de las cuales, de hecho, leo y valoro. Con pensamiento crítico, pero con curiosidad y respetuoso interés. Esté o no de acuerdo.

Pero en realidad es que solo estoy siguiendo los propósitos del trascendentalismo. Y pasándolos por el prisma del Periodismo Alternativo y humanista. Y utilizando recursos de la antropología para dar a entender que es imprescindible pensar por uno mismo. Analizar, pensar, tener criterio y sobretodo mente abierta y tolerancia. Y eso no niega ni acepta la magia per se. Sólo observa y analiza. Sin juicios de valor iniciales.

Como en el camino del medio del budismo, para un trascendentalista el equilibrio en las creencias es la clave. Las cosas no tienen que significar algo siempre, como dice Pi en la novela. Ni obedecer a la voluntad de Dios sólo porque sí en todo momento. La vida es un tapiz de colores y matices muy diferentes. Decir que esto, aquello o lo otro es blanco o negro, verdad o mentira, es arriesgado. Y bastante soberbio en realidad.

 Su Santidad el Dalai Lama. Cabeza espiritual del Tibet“El budismo y su camino medio no sentencia una cosa u otra. Ayuda a observar, examinar y seguir haciéndose preguntas en busca de la liberación final del sufrimiento y el bienestar de todos los seres. Es sin duda la filosofía espiritual más científica que haya existido nunca. Y es en ese lugar donde me gusta estar. Entre la prudencia de la ciencia y la flexibilidad de la filosofía. Entre lo reflexivo y lo espiritual. En pleno equilibrio.”

Aceptando que cierto grado de magia es real. Pero que sus límites acaban cuando lo racional ofrece respuestas y soluciones eficaces. Que el mundo espiritual es un hecho maravilloso. Que no siempre tiene porqué interactuar sobre el mundo físico. Ni es necesario. Pero que a su vez resulta imprescindible para entender el gran concepto de la creación universal.

Porque una cosa sin la otra ni sobrevive, ni tiene razón de existir. Porque es necesario tensar la cuerda en su justa medida para que no desafine. Ni se rompa dejándonos a merced de la incomprensión y el sufrimiento.

 

 

 



Un artículo de Universoianlints.com registrado en Creative Commons. Se exige citar fuente para reproducir total o parcialmente. Está prohibido alterar el texto o utilizarlo comercialmente sin permiso del autor.
Licencia de Creative Commons
El camino del medio by Universo Ian Lints is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://www.universoianlints.com/el-camino-del-medio/.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en https:/www.universoianlints.com