El Gran Cañón. El amanecer de américa. El corazón del nuevo mundo 🌄

“El gran cañón se alza justo en el corazón del nuevo mundo. En el norte del estado de Arizona. En el mismo centro de uno de los primeros parques naturales que se crearon para proteger el patrimonio natural de los Estados Unidos.”

Como salida de un misterioso libro de aventuras, se alza una meseta rocosa de 446 km de longitud. Donde las precipitaciones anuales son escasas y en su mayoría vienen en forma de nieve que esculpe el paisaje de manera inexorable. Tal y como ha hecho a lo largo de los últimos 2000 millones de años.

Una eternidad para nosotros, pero apenas lo que sería un periodo vacacional en cuanto al tiempo del universo.

Entre descomunales y eternas piedras que guardan los secretos más viejos del mundo, se abre paso como una serpiente zigzagueante, el río Colorado. Plagado de leyendas sobre sus aguas, el enigma de las siete ciudades de oro y el poderío de su cauce, el gran Colorado ha esculpido a su paso el paisaje del Gran Cañón, dotándolo de una singularidad única en el mundo.

La diferencia de altura entre la base del río y algunas de las montañas que llegan a alcanzar una altura de 3000 metros podrían bien hacerle la competencia a los más renombrados picos de las cumbres del himalaya.

 “Su discreta aridez, su prudente soledad y su relativa proximidad al mundo civilizado; rodeado de la abundancia de Utah, al norte, y del ajetreo moderno de California, en el sur, lo han relegado a ser un destino menos romántico que el del techo del mundo en Asia para los exploradores occidentales. Pero a su vez lo ha mantenido inmaculado a través del tiempo, y sólo en la última década los apasionados del modo de vida americano del resto del mundo, están empezando a descubrir sus misterios y la magia de su paisaje.”

Bucólico, con un aire casi místico. Morada de indios Navajo y Havasupai -quienes aún a día de hoy habitan el lugar- las películas de Hollywood no le han hecho suficiente justicia. A pesar de la magia de la cámara, resulta imposible capturar la esencia del lugar en imágenes de celuloide.

Porque es el lenguaje del viento. Es la abrumadora antagonía entre el gigantismo de las montañas y la quietud de sus valles, alterados sólo por las aguas bravas del gran Colorado. Y es la visión interminablemente infinita de un desierto rojo y ocre que se extiende hasta donde alcanza la vista, lo que impacta al viajero que se adentra en lo inconmensurable del territorio.

Se diría que el sonido de las flautas indias se confunde con el silbido del viento en los atardeceres inolvidables que tiñen de morado y violeta la árida tierra. Y que en algún recóndito páramo, un chamán invoca a los dioses con sus cánticos sagrados.

Y es que el Gran Cañón guarda ancestrales secretos por desvelar.

Secretos que se entremezclan con las actividades de ocio para aguerridos y valientes exploradores que buscan emociones entre sus montañas, practicando la escalada o el senderismo. O aquellos que son más de deportes de riesgo y disfrutan con el rafting en los diferentes tramos del largo río que drena el desierto con sus aguas magnánimas.

Todos tienen su lugar aquí. En un desierto vivo, que acoge con los brazos abiertos al visitante pero le advierte que ha de ser respetuoso y prudente para no ofender a los espíritus que lo gobiernan. Muchos han dejado aquí su vida al permitirse la licencia de ignorar los consejos de los guías y las autoridades que advierten de mantenerse siempre en las rutas aconsejadas.

“El abanico de opciones es tan amplio como la propia cultura americana. Exploradores cómodos que prefieren un viaje en helicóptero y disfrutar la inmensidad del lugar en su máxima expresión. Viajeros tranquilos que destinan hasta quince días recorriendo sus valles en tranquilas barcas de remo para imbuirse de toda su esencia. Y por supuesto todos tienen visita obligada a la famosa y agorafóbica pasarela de cristal suspendida en el vacío a 1200 metros sobre el fondo del Cañón en la reserva Hualapai.”

Hay magia, mucha magia en el Gran Cañón. Y cada centímetro de esa mágica tierra nos invita a rememorar tiempos ancestrales que fueron el origen del modo de vida americano. Que fueron testigo del amanecer de una tierra de libertad, esperanzas y sueños. El amanecer de América.

🇺🇸¿Te gustaría visitar el Gran Cañón?

 

 

 





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