El Trascendentalismo

“Hoy en día circula tanta información sobre espiritualismo, desarrollo personal, misticismo y psicología de mil tipos diferentes por internet que resulta complicado unir tantos planteamientos. Ordenarlos en un solo concepto. Y que entre tantas ideas, metodologías y formas de ver el mundo podamos realmente estructurar alguna clase de orden que realmente nos sea útil en el camino a la felicidad.”

El trascendentalismo, al ser tan indomable y amplio permite enfocarlo desde perspectivas diversas. Así no deja de estar relacionado muchas veces con algunas de las teorías e hipótesis místicas que rondan y se debaten por el mundo virtual. Y al mismo tiempo se enfrenta a ellas.

Para el trascendentalismo, el mundo es un reflejo de nuestras creencias“La hipótesis de que el mundo no es más que un reflejo de nuestro pensamiento. Que la realidad es poco más que una especie de tulpa universal (Que es como denominan en el budismo a la creación física y tangible de una imagen que en realidad es solo mental). O la creencia de que somos el resultado de aquello que pensamos, es algo muy relacionado con el trascendentalismo en su más pura expresión.”

No es ningún secreto que el discutido libro de El Secreto -valga la redundancia- pretende beber de muchas fuentes trascendentalistas.

Y aunque yo mismo y autores mucho más renombrados como Wayne Dyer ya nos desvinculamos de este tipo de libros en su día, debemos asumir que ellos toman prestados muchos de esos conceptos y los readaptan a su visión esoterista.

Y es que Ronda Byrne, quien escribió el libro, buscó respaldo en muchas de las teorías sobre la cosmogonía de la existencia trascendentalista. Las cuales a su vez también beben de la visión del mundo contemplada en el budismo, el hinduismo, la espiritualidad gnostica y muchas otras tradiciones clásicas espirituales.

Pero la visión trascendentalista se basa en la comunión con la naturaleza y la existencia de la creación principalmente.

Pero si bien en el trascendentalismo se contemplan estas creencias. Se hace como parte de una realidad mental que coincide con el mundo material. Y convive en él siempre que nuestras acciones físicas esten en sintonía con esas creencias. Y en tanto que la posibilidad de que todo ello se convierta en algo real respete las inevitables leyes de la lógica y tenga mucho de ciencia.

La famosa ley de la atracción plantea hipótesis que parecen sacadas de películas de fantasía“Porque aunque parezca igual no lo es. Ya que en esas otras teorías más heterodoxas como la que plantea la famosa ley de la atracción, se plantean hipótesis que parecen hasta sacadas de películas de fantasía. Donde todo lo imposible convive sólo gracias a los efectos especiales del celuloide.”

Pero para el trascendentalista, una cosa es que todo lo que pueda ser imaginado pueda ser real en el plano mental, y otra cosa es que esto puede llevarse a la práctica si tenemos en cuenta las condiciones de vida que se dan en este plano de la existencia y en este planeta.

Para que aquello que consideramos milagros se den de manera tangible en nuestro mundo material hacen falta que muchos factores diferentes coincidan.

En La Melodía de la vida, ya expliqué la historia de como a falta de unas leyes universales que pemitiesen a un ser humano convertirse en un superhéroe con poderes inimaginables, la ley de la creación natural tomó el camino de menor resistencia. Y como en todos los órdenes de la vida dio origen a una forma de creación. Superman, para más detalles. Un personaje que efectivamente llegó a existir en la realidad. Aunque fuera una realidad de papel en las páginas de los cómics y después en las películas de Hollywood.

De esta manera, el plano mental efectivamente se manifestó en el físico en alguna clase de forma. La única forma en que ese ardiente deseo de que existiese un superhéroe que trajese esperanza al mundo podía combinarse con las leyes de la física en ese preciso momento de la historia. Quien sabe si el poder de la tecnología podría llevar a hacer esa creación fantástica un poco más real en el futuro mediante artefactos que dotasen a alguna especie de cyborg de ciertas capacidades sobrehumanas.

Pero vemos que en todo ello hay un paso lógico. Una cadena de acontecimientos que pasan de manera inevitable por el prisma de lo tangible, to comprobable y lo material.

Y la pregunta es ¿donde nace todo esto? ¿En que lugar de la mente y el pensamiento se crean las ideas, o mejor dicho los arquetipos mentales que se convierten en deseos y que más tarde serán una realidad pragmática en alguna clase de forma?

Si das una vuelta por internet, si lees libros que traten el tema e indagas un poco en todo el asunto te encontrarás con todas esas teorías como la ley de la atracción, la ley del pensamiento, el mentalismo y la metafísica y cientos y cientos de hipótesis -algunas más creíbles que otras- que intentan dar respuesta a esta gran pregunta.

No manifestamos en nuestra vida lo que queremos, sino lo que somos“En el libro El cambio de Wayne Dyer, el gran pensador de nuestro tiempo incide en el hecho de que atraemos a nuestra vida no aquello que deseamos. Ni por más que visualicemos, recemos y practiquemos todo tipo de técnicas mágicas y místicas para crear la realidad que deseamos en nuestra vida. Sino que atraemos aquello que somos”.

Por lo que solo si estamos en sintonía con lo que deseamos, seremos capaces de tomar las acciones y atraer -yo prefiero decir construir las posibilidades- a nuestra experiencia lo necesario para que todo esto se convierta en alguna clase de realidad que podamos experimentar físicamente.

Tanto los que somos espiritualistas trascendentalistas y filósofos orientalistas, como los que son defensores de las teorías new age, debemos reconocer que bebemos de una fuente común. Pero con planteamientos diferentes.

Algunos son más puramente filosóficos, y ortodoxos como es mi caso, y otros más dados a lo esotérico y heterodoxo. Está bien. La realidad siempre es algo plural y que depende de aquellos que la contemplan. Y esta pluralidad es algo que se aprende escribiendo e indagando sobre Periodismo Alternativo y humanista de manera regular.

Pero en cuanto a resultados se refiere, vemos que muchas veces hay gente que se desespera. Se rinde al ver que aún siguiendo al dedillo cada una de las prácticas que leen en ciertos libros o encuentran en internet, no consiguen ni alcanzar, ni siquiera acercarse, a la consecución de sus objetivos. Por lo que son muchos los que concluyen como fraudulentas todas las hipótesis sobre el tema. Pero la verdad siempre tiene dos caras.

Porque si pudieran ver desde el prisma de la filosofía, tendrían una explicación mucho más plausible. Y podríamos encontrar la parte de verdad que se encierra en muchas de las creencias sobre la creación de felicidad, prosperidad y éxito en nuestra vida.

Se nos dice una y otra vez que para crear una vida según nuestros deseos y hacer que estas supuestas leyes universales funcionen debemos cambiar nuestro pensamiento. Porque si hacemos rituales, visualizamos, y sabe dios que otras cosas más, pero nuestras creencias no cambian, jamás podremos atraer aquello que queremos a nuestra expeiencia, ni crear milagros de ninguna clase.

Pero, ¿Como cambias una creencia cuando la realidad de tu vida no está acorde con aquello que deseas?

Es decir. Muchos nuevos gurús nos dicen y dan técnicas para que nuestro pensamiento se enfoque. Para que cambiemos nuestras creencias. Para que enfoquemos nuestra mente y generemos los pensamientos que harán que todo lo que se nos dice funcione.

Pero mientras hacemos eso, las facturas vienen. El vecino pone la tv a todo trapo. Se te estropea el coche y quieres matar al técnico de la inspección de vehículos. Te viene un pago que no esperabas o tu pareja viene de mal humor y el clima de tensión genera discusiones que te alejan de tus pensamientos. Y entonces dices; esto no hay alma que pueda llevarlo a cabo.

Acabas por pensar que superarlo es peor que los doce trabajos de Hércules. Porque realmente lo es. Cuando la realidad material y cotidiana nos pega de bofetadas en la cara, no me vendas motos positivistas porque ni yo controlo lo que hace mi mente.

Reaccionamos automaticamente a las amenazas del mundo“Como antropólogo, sé que tenemos una programación genética que nos hace reaccionar sin pensar ante lo que consideramos amenazas. De esta manera generamos adrenalina, reforzamos nuestro sistema inmunitario y estamos más alerta y preparados para combatir contra cualquier depredador que pretenda atacarnos.”

Pero el cerebro no distingue si esa amenaza es un tigre, un cocodrilo, un coche, un primate de otra comunidad que viene a robar a nuestra prole, o un terremoto. La señal es “amenaza” y los elementos químicos reaccionan de manera natural.

Y ahí es donde algo más que nuestro pensamiento como seres evolucionados entra en juego. Ya que si eres una persona que se altera fácil, tu respuesta será totalmente diferente a la de alguien de naturaleza tranquila y sosegada. La genética juega un papel clave en todo ello.

Así que el planteamiento de Wayne Dyer cuando nos dice que en realidad atraes lo que “eres” depende muy mucho de esa respuesta genética natural. Pues cuando no vemos resultados de aquello que deseamos en nuestra vida nuestro sistema de defensa reacciona de manera automática.

Por más que intentemos cambiar nuestros pensamientos y creencias, no cambiarán si lo que no cambia es nuestra concepción del mundo. Lo que somos realmente. 

Para poner un ejemplo. Supongamos que mi respuesta natural ante los problemas es violenta. Me enfado y ardo en llamas cada vez que alguna situación inesperada me golpea en la vida. Si utilizo mi mente e intento dominarla de manera razonable, solo estoy disfrazando el problema, ya que el monstruo sigue dormido en mi interior. Y aunque domine mis reacciones, no podré generar nunca una atracción espiritual porque mi mente sigue siendo salvaje. Domada y encerrada, pero salvaje.

Así que domar la mente no sirve de nada si no cambias su cosmogonía y su manera de percibir el mundo.

Lo que eres reside en tu alma. Y eso solo se cambia con la comprensión. Y la comprensión es algo natural. No puede forzarse. La comprensión se alcanza cuando aceptas que lo que te rodea es como es y renuncias a su control. Entiendes entonces que el mundo es un reflejo de tu alma. Y que las cosas en el exterior seguirán pasando independientemente de que tú lo quieras o no. Y que como no puedes cambiar nada, absolutamente nada del exterior, lo único que te queda por cambiar es adentro.

Y cuando ese adentro cambia, da igual lo que ocurre, porque tus reacciones ante lo que pase no serán de reacción. Tú ya estarás viviendo en tu mundo. Aceptando que el mundo de fuera es como es. Da igual si es violento y oscuro o tranquilo y luminoso.

El ser iluminado, actúa como uno solo con la existencia y fluye como un río hacia el océano“Has entendido que la única manera de vivir es partiendo de dentro de tu mundo. Y entonces reaccionas ante lo de fuera como lo que eres. Y si lo que eres es vibración espiritual, eso es lo que darás. Y te dará igual si el mundo de fuera te corresponde o no. Te dará igual si lo de fuera es amable o no. Tú, eres como eres. Estás en tu centro. Estás viviendo en el mismo vórtice de la fuente universal. Y lo de fuera da igual sea bueno o malo.”

Al menos, esa visión un tanto panteista-orientalista fue la que finalmente acabaron abrazando los padres del trascendentalismo universal como Henry David Thoreau y Ralph Waldo Emerson.

Y es ahí, en ese estado donde solo contemplas lo bueno, que puedes empezar de verdad a crear tu universo. A generar las cosas buenas en tu vida.

Ya que desde ese lugar, donde ya ni siquiera necesitas atraer nada, es desde donde podrás atraerlo todo. No cambiando tu mente. Ni tu razonamiento. Sino tu espíritu. Y a través de él, tus actos y decisiones. La esencia de lo que realmente eres. Que es lo que al final acaba creando las consecuencias que se darán en tu vida.

 

 

 



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