James Lann

“El mero hecho de que el caballero en cuestión viva apartado del mundanal ruido en una cabaña de madera hecha por él mismo en medio de la nada en dallas, despertó mi interés para seguir indagando sobre él.”

Y es que James Lann no es un músico de country de los que se apuntan a la moda y van en pos de lo fácil. Ha tenido reiteradas ofertas de discográficas multinacionales que le ofrecían mucho para firmar una carrera internacional con ellos. Pero ha rechazado todas y cada una de esas ofertas para seguir editanto sus discos con su propio y modesto sello Ari-Tex. Y seguir viviendo en su cabaña tranquilo y a su ritmo.

James Lann es sin duda el caballero del country“Pero ese modo de vida no lo convierte para nada en un artista desconocido. James Lann llena salas durante varios días y alguna que otra vez algún estadio deportivo regional. No en vano tiene en su haber que nueve de sus temas hayan sido número uno de la Billboard Texas Country Charts.”

La mentalidad de los artistas de country es diferente. Uno no necesita el apoyo de las grandes multinacionales para ser una estrella. Desde bastante antes de la invención del negocio discográfico, el circuito de actuaciones country ya tenía sus propias celebridades que viajaban de una ciudad a otra y un estado a otro. Arrastrando tras de sí tantos seguidores que muchos de los que se creen aquí que son grandes notoriedades, se quedan minúsculos al lado de ellos.

El circuito country se retroalimenta a sí mismo y en un país tan gigantesco, hay fans para dar y tomar sin tener que recurrir a la industria.

Puede parecer un poco endogámico, artisticamente hablando. Pero gracias a esto, la música country -la de verdad- ha evolucionado de manera sana y sin interferencias de los chupópteros encorbatados de las multinacionales.

Artistas como Garth Brooks o Billy Ray Cyrus, son el azúcar de la insdustria country. Y es tan difícil convencer a alguno de ellos de firmar con una multinacional, que sus contratos acostumbran a ser multimillonarios. Llegando a cobrar tanto como la mayor de las estrellas mediáticas del pop internacional. Aunque eso les cueste la desconfianza del mercado country independiente. Tan productivo y efectivo que tienen a sus mejores estrellas bien cuidadas y alejadas de los vampiros de la industria pop.

James es uno de ellos. Y aunque no lo conozcas, ya ha realizado giras exitosas por toda Europa – incluyendo España- Rusia y los países escandinavos. Por supuesto como buen artista de country, sus giras permanentes en el sur de USA son parte del caramelo de ser un artista de country independiente. Sin vampiros chupando del frasco, miles de entradas vendidas cada vez dan para mucho. Gente como James devuelven la Fe en el género humano.

Honky Tonk Kung-Fu, album de James Lann“Tres álbums editados hasta la fecha y un buen ramillete de singles -tal y como se lleva ahora- avalan su nivelazo musical. Bastante alto. Lleva desde que era un jovenzuelo tocando y escribiendo canciones. Pero es que su padre, abuelo y tío ya eran también músicos de country.
Lo lleva en los genes.”

Ford fue su primer lanzamiento discográfico. Corría el 2007 y las adorables emisoras universitarias independientes -el dolor de cabeza de las multinacionales americanas- empezaron a pincharlo en cadena. Había nacido algo más que una estrella. Teníamos un nuevo artista honesto. Enamorado de las praderas del sur, los bosques y el estilo de vida humilde que se asocia con el country.

En el año 2010, Honky Tonk Kung-Fu fue su declaración de intenciones. 15 canciones deliciosas con reminiscencias de los magníficos Eagles y una producción limpia y clara como un cielo de Mayo. Resulta sorprendente que un disco independiente pueda llegar a sonar con tanta calidad auditiva. Pero supongo que el hecho de que sus temas sean tan buenos ayuda. Y que haya estudios pequeños que se dediquen solo a grabar country en Texas también, desde luego.

Me alucinan temas como That’s why I’m here. Una oda al estilo de vida country de carretera, manta y pick-up que tiene todos los ingredientes para ser la banda sonora de película típicamente sureña. I owe you one es un gozo compositivo. Mientras que temas como el medio-tiempo Cowboy Killer, o la brillante The talent requieres son auténticas guindas en un pastel country que recuerda al mejor Glen Campbell en toda su gloria. Pero con unos sutiles toques Allman Brothers que lo acercan magistralmente al rock sureño en momentos muy bien dirigidos.

En 2019 su mejor disco hasta la fecha. Y esto sólo puede ir a mejor con seguridad. Everydayers es una obra maestra del country. Que bestia, en serio. Es un disco soberbio. Siempre que te guste el country, claro.

James es un artista de country a la vieja usanza“Hay pocos discos que me escuche de arriba a bajo una vez y otra sin saltarme ningún tema. Pocos artistas consiguen ese efecto en mí. El gran Bruce Springsteen, Bryan Adams, Eagles, Midnight River Choir, o los europeos Saybia, y pocos más. Pero este álbum me engancha totalmente.
Vaya que sí.”

Si empiezo no paro. Desde el tema que abre el disco Watered Down Whiskey, siguiendo por Better Never, la propia Everydayers, y así los 11 temazos de este disco.

Da gusto ver que en los tiempos del autotune y artistas a los que les importa un pito la música y priman los likes de Facebook y vestirse de lagarterana para atraer fans, aún hay auténticos músicos que hacen canciones honestas y verdaderas. Con una voz magnífica y una capacidad compositiva que para mí la quisiera. ¡Bravo Mr. Lann!

Si eres de los lectores más jóvenes de este blog, olvídate de Taylor Swift, Miley Cirus y toda esa monserga pop que se disfraza de country para sacarle los cuartos a los incautos. James Lann es country. Vaya que si lo es.

Me comprometí en este blog de Periodismo Alternativo y humanista a hacer reseñas de artistas que me gustan y me impactan. También me pasó con la encantadora Julia Westlin y su folk místico. Me pasó con la música de mi amigo Gerard Martin y su nuevo disco, y me pasa con James Lann. Me quito el sombrero ante él. Ante su fidelidad a su modo de vida. Y ante su compromiso con aquello en lo que cree. Queda esperanza.

 

 

 


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