Los Mayas. El pueblo del apocalipsis ☀

“No queda tan lejana la famosa fecha del cambio de calendario de la misteriosa y atrayente civilización Maya que se aseguraba fatal y determinante para el año 2012 occidental. Y con la inversión de la cifras, vuelve a estar de moda este 2021.”

Fecha a la que tantos nuevos milenaristas han querido extrañamente relacionar con profecías apocalípticas y grandes desastres mundiales. Así que se hace obligado darle un repaso a la realidad histórica de este pueblo mesoamericano precolombino. El cual dominó un imperio tan vaso y extenso, cómo de poderosa era su política. Y bien desarrollada su ciencia.

Y sí, hablo de ciencia. Por supuesto no como la entendemos hoy en día. Pero desde luego con unos conocimientos sobre astronomía, medicina, educación y arquitectura bastante considerables.

“Quizá comparables sólo con la grandeza cultural de los egipcios clásicos; los Mayas dejaron un legado tan rico como misterioso. Pues sigue siendo inexplicable la razón por la que en un período tan corto de tiempo pasaron de ser una civilización avanzada y en pleno auge, a ser un pueblo en el olvido. Y aunque étnicamente sobrevivió en ciertos grupos todavía hoy existentes, culturalmente desapareció de la faz de la tierra sin dejar excesivo rastro.”

Como a los seres humanos nos gusta tanto hacer cábalas con las cosas que no comprendemos, los Mayas han sido objeto de adoración esotérica, mística y ufológica por parte de variopintos y curiosos grupos. Los cuales han asegurado tener alguna clase de contacto o conocimiento oculto que les proporciona la clave para comprender el misterio de su desaparición. Y por supuesto, la promesa mesiánica de su regreso.

Todo en pos de una especie de salvación divina que curará al mundo de todos sus males de una vez por todas. Dudosa e inverosímil posibilidad, por supuesto. Pero creer es libre, y hay teorías para todos los gustos.

No me gusta hablar de lo que desconozco. Así que prefiero centrarme mejor en aquello que sí conozco de las cosas. E intentar desenmarañar su misterio desde  la interpretación que me concierne. Que no es otra que la del Periodismo Alternativo, humanista y trascendentalista. El cual es muchas veces igual de apasionante o incluso más, que aquel otro cargado de romanticismo esotérico que parece abundar tanto en los típicos momentos de crisis social por diferentes medios de comunicación.

Si bien eran un pueblo muy avanzado tecnológicamente y muy versado en conocimientos que a nuestros ojos modernos serían sorprendentes para su época, los Mayas probablemente no eran precisamente los maravillosos maestros espirituales que hoy en día quieren vendernos en algunos sectores.

Adaptados a un entorno natural duro y agresivo, en el que la muerte esperaba escondida en la selva en forma de cientos de amenazas, eran sobretodo una civilización de guerreros con reglas de combate muy estrictas.

El maya valoraba la fuerza y la destreza. Eran despiadados con sus enemigos y sus leyes eran severas y debían cumplirse a rajatabla. Seguían un sistema de jerarquías y toda la base de su desarrollo social estaba centrada en lo militar.

Adoraban a dioses sanguinarios y exigentes. Seres sobrenaturales del imaginario panteísta que –al igual que la naturaleza salvaje que les circundaba- pedían a menudo tributo a sus fieles. En forma de sacrificios rituales de los que pocos se salvaban. Ni sus enemigos, ni ellos mismos. Algo que dista mucho de la imagen “mística” que en la actualidad hay sobre ellos.

“Aún así, sus refinadas ciudades –aisladas de la selva y los peligros por la dureza de la piedra- su acertadísimo calendario y sus conocimientos médicos resultaban prácticos y efectivos. Tanto, que incluso hoy, se estudian muchas de las técnicas diversas de los Mayas para aprender de su técnica arquitectónica.”

Hoy en día, su antigua capital, Tayasal, es una bonita urbe plácida y turística. Otro de sus importantes enclaves, Tikal, es una ciudad fantasma. Las únicas voces que se escuchan en ella son las de los turistas que visitan las ruinas pedregosas. Lo que antaño fue una urbe en la que habitaron hasta la friolera de 40.000 personas.

Tikal era una de las muchas ciudades que se asentaban en el interior de una selva con escasez de agua y abundancia de peligros. Casi 400.000km cuadrados que ocupaban todo lo que hoy es Centroamérica, y que se hallaban bajo soberanía y gobierno maya.

Las soberbias construcciones, pirámides y calles escalonadas que atraviesan la ciudad, no eran en absoluto meros centros ceremoniales de un pueblo agrícola y pacífico que vivía en armonía con la tierra. Importantes descubrimientos arqueológicos –como los llevados a cabo por Gordon R. Willey, de la universidad de Harvard– demostraron claramente la necesaria funcionalidad de estas construcciones. Erigidas en un entorno hostil que no hubiera permitido la supervivencia de una sociedad meramente contemplativa.

La sociedad Maya se veía obligada a subsistir en el día a día.

La guerra, la conquista territorial, el comercio y sobretodo las alianzas matrimoniales, eran moneda habitual en la cultura Maya. Sus dioses estaban asociados al mundo de lo natural tanto como al de lo sobrenatural y todos tenían una representación terrenal, en convivencia homónima con la celestial.

La necesidad de subsistir en ese entorno tan difícil, convirtió a esta civilización, en un pueblo bastante práctico. Si había que conquistar o hacer la guerra para conseguir suministros se hacía. Si había que conseguir esclavos para sacrificios a los terribles dioses, se conseguían. Y si había que estrechar alianzas con pueblos que no eran de su agrado, también se hacían.

Se trataba en realidad, de una cultura bastante politizada y pragmática, aunque todas sus creencias se enfocasen hacia el mundo de los espíritus y la magia proveniente del ultramundo. Un ultramundo focalizado en este caso en la selva, al igual que los egipcios lo hicieron en el vasto y misterioso desierto. En realidad, hay pocas cosas nuevas bajo el sol de la arqueología.

“En ese pragmatismo se hicieron con tres calendarios, o tres modos de medir y enfocar el paso del tiempo. Conscientes como toda cultura de importantes bases filosóficas, que el tiempo es en realidad una simple percepción, sus dioses estaban estrechamente relacionados con la creación del mismo. Es sorprendente la importancia que el maya daba al tiempo. Quizá por la necesidad de controlar cada recurso y mesurar cada átomo de subsistencia.”

El Tzolkin, el Haab y la llamada “cuenta larga” eran estas tres maneras de medir el tiempo. Un tiempo que no era lineal y estático, sino cíclico y totalmente relacionado con lo cósmico. La observación detallada de la astronomía, hizo que sus eruditos hiciesen un símil entre el tiempo y las revoluciones cósmicas que acontecían cíclicamente a los diversos cuerpos celestes. Probablemente el primer concepto científico de lo que hoy llamamos “el continuo espacio-tiempo” nació en lo alto de una de aquellas solemnes pirámides de fría y esculpida piedra.

Acertadísimos en su medición del transcurrir del sol, los Mayas interpretaban cada movimiento astronómico. Esto les llevó a crear su famosa “cuenta larga”, la cual acaba y vuelve a comenzar de cero la controvertida fecha del 21 de Diciembre. ¿Pero de que año?

Es ridículo intentar comparar su concepción del mundo con la nuestra. Pretender ver con los mismos ojos apocalípticos judeo-cristianos, el universo precolombino Maya es perderse en quimeras difícilmente interpretables. Para el maya, el fin de los tiempos no era una destrucción apocalíptica como tal. Sino un cambio de era moral, mental y filosófica en el que hacían recuento de sus propios errores y aciertos e intentaban comenzar de nuevo con una perspectiva más amplia de la vida. Algo muy personal e introspectivo.

No es a la civilización Maya a la que le corresponde dictar el apocalipsis. Su propio fin del mundo ya llegó cuando acosados por la falta de recursos y sobretodo de agua, hubieron de comenzar una existencia más modesta.

Es a la civilización moderna a la que le corresponde saber si cada paso que hemos dado, nos llevará o no hacia un mundo más sostenible, ético y evolucionado. De ellos, nos queda su legado y el misterio de su decadencia. Oportunidades estas para seguir soñando con nuevo mundo.

 

 

 



Un artículo de Universoianlints.com registrado en Creative Commons. Se exige citar fuente para reproducir total o parcialmente. Está prohibido alterar el texto o utilizarlo comercialmente sin permiso del autor.
Licencia de Creative Commons
Los Mayas. El pueblo del apocalipsis by Universo Ian Lints is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://www.universoianlints.com/los-mayas/.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en www.universoianlints.com