La Sábana Santa. El lienzo de la discordia

“De todos los enigmas que enfrentan desde siempre a ciencia y teología, el misterio que rodea a la llamada “sindone” de Turín, es probablemente uno de los más delicados y discutidos por destacados investigadores de una u otra parte que, bien defienden la tesis católica de su autenticidad. O bien ponen en duda muchos de los mitos que rodean a la enigmática pieza.”

La Sábana Santa es y será siempre con toda seguridad, el lienzo de la discordia. Codiciada por poderosos de todos los tiempos. Y venerada por santos, fieles y religiosos; la “sindone” ha sido desde hace siglos un objeto de absoluto interés.

Tanto por parte de todo tipo de científicos e historiadores, como de trascendentalistas en busca de respuestas universales. De grupos de poder en la sombra, reyes y presidentes; como de iluminados de toda clase, escritores y un sinfín de defensores o detractores de su autenticidad. Y es que el pedazo de tela parece que trae así mismo otro tipo de tela. La del debate. Que es tela, pero marinera.

La Sábana Santa parece representar el rostro de Cristo“La tradición religiosa judeo-cristiana nos cuenta que la sábana santa fue ni más ni menos que el manto o sudario que envolvió el cuerpo de Jesucristo a su muerte. Lo que -de ser cierto- la colocaría como la prueba física más importante de que el hijo de Dios habitó en la Tierra
y que compartió su pan con los seres humanos.”

E incluso de que el mesías del que hablan las escrituras fue un alguien real y no una figura metafórica, como aseguran muchos historiadores. Y es que la línea que separa al Cristo del hombre de Nazareth parece hilar bastante fina.

Y lo curioso del caso es que según los pocos estudios científicos que se han permitido –para salvaguardar la pieza de contaminación ambiental y evitar su deterioro, nos dicen-. Es que la tela posee ciertas cualidades que una mortaja normal no debería poseer y que ayudan a aumentar aún más si cabe la tesis de la iglesia y el aura de divinidad que la rodea desde antaño.

Pero no es todo tan sencillo como parece en la historia más famosa de todos los tiempos.

Para los profanos en el tema, diremos que el sudario atribuido a Cristo, es una única pieza de fina tela de lino.  De 3 pies de ancho por 14 de largo, tal y como ordenaban las costumbres judías de la época y en cuanto a normas y costumbres mortuorias. Posee una parte frontal y una dorsal. En ambas, se puede observar la detallada figura del rostro, las extremidades y la espalda herida de un hombre que fue crucificado y ungido en las mismas condiciones que relatan los evangelistas en el Nuevo Testamento.

La Sindone. O la Sábana Santa que se dice cubrió el cuerpo de Cristo“Llegó a Turín hacia 1578 después de haber sido custodiada por la mano de los caballeros del Temple durante largo tiempo. Allí, fue puesto a exposición para gloria y poder de la iglesia católica y veneración por parte de los fieles. Sólo se muestra en público una vez cada veinticinco años y resulta uno de los acontecimientos más mediáticos de Italia, en el que se dan cita católicos y curiosos de todo el mundo y confesión.”

Aunque las escrituras citan desde remoto la existencia del santo sudario, es a partir del siglo II cuando nos llegan datos históricos de que una ciudad de Turquía llamada Edessa, se hallaba una tela que presentaba el rostro de Cristo. Hacia el año 525, en la iglesia de Santa Sofía se habla del descubrimiento de una tela que se aseguraba era el sudario de Jesús.

Allí permanece en poder árabe hasta que en 944 el occidente crsitiano se apodera de la tela y lo exhibe como reliquia sagrada en Bizancio. Allí permanece también durante varios siglos, siendo venerada hasta que hacia 1200 se pierde su pista. No es hasta 1356 que un antiguo caballero de la disuelta Orden del Temple hace entrega del sudario a los canónigos de Lirey (Francia)

Incendios misteriosos, guerras entre países y señores feudales van pasando a lo largo de siglos, hasta que ante el miedo de un guerra papal de importantes dimensiones, hace que la tela sea trasladada a Turin por las autoridades eclesiásticas. Allí se encuentra desde entonces, pero no exenta de peligros.

Por alguna razón, los incendios y las guerras han seguido el rastro de la sábana allá por donde ha ido. Y si bien es cierto que siempre ha salido bien parada gracias a entregados devotos que la han salvado en última instancia, ha estado al borde numerosas ocasiones. La última en 1997, cuando un incendio en la capilla estuvo a punto de acabar con la reliquia para siempre.

Y no es el único enigma que rodea el sudario. Aparte de misterios en el tiempo, existen los misterios científicos. Algo que en este rincón de Periodismo Alternativo y humanista nos apasiona, como bien sabes. Cada nueva investigación no hace sino aumentar más el misterio hacia la parte científica en lugar de esclarecer la parte mística.

Secondo Pía fue el autor que descubrio la imagen de negativo fotográfico de la Sindone“El enigma tecnológico hubo lugar en 1898, cuando la Casa Real de Saboya que por entonces era la protectora de la reliquia, decidió celebrar una serie de actos religiosos y culturales que dieran imagen a la casa real. Así, que entre estos actos se encontraba por supuesto la exposición de la “sindone”. Y fue en esta muestra donde Secondo Pía (fotógrafo) tomó unas instantáneas de la reliquia sagrada.”

Poco podía imaginar el bienintencionado fotógrafo que lo que descubriría sería una revolución que no ha acabado de ser del todo explicada. Ni siquiera en nuestros días de avanzada tecnología e informática moderna.

Al revelar las fotos, se encontró con que la imagen en realidad era un “positivo fotográfico” en el que se veía con una claridad asombrosa la imagen de un hombre. Esto convertía a la sábana en un “negativo fotográfico” hecho en tela. ¿Cómo era posible? El revuelo fue cósmico y a lo largo de décadas, científicos, antropólogos e investigadores de todo el mundo han buscado la respuesta sin hallar nada convincente.

En 1988, la prueba del carbono 14 dio un nuevo enfoque. Según el biofísico francés Jean-Bautise Rinaudo, investigador de medicina nuclear de Montpelier, “el origen de la imagen de la sábana corresponde a una irradiación instantánea de protones emitidos por el cuerpo muerto de un crucificado, bajo el efecto de una energía desconocida”.

¿Es lo que no podemos explicar de Jesús la precisa respuesta al engima de su existencia?Desde entonces, teorías hay tantas como estrellas en el firmamento. Y de nuevo no nos queda otra que decantarnos hacia un lado. ¿El lado de la Fe que asegura que la “sindone” o “sábana santa” es el sudario de Jesús crucificado? ¿El de una falsificación templaria con métodos arcaicos semejantes a la fotografía? ¿O simplemente una aberración científica espontánea?

Sea como sea, también es casualidad que de todos los misterios científicos inexplicables, éste haya recaído precisamente sobre una reliquia tan concreta y que podría demostrar –en el caso de su autenticidad, claro está- la existencia histórica de un personaje llamado Jesús. Quien fue sentenciado, crucificado, ungido y quién sabe si elevado a un plano superior de la existencia. Al fin y al cabo, en esta Matrix todo parece posible. Que toda la vida es sueño, que decía Calderón.

 

 

 






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